El panel de Mesa Chica continúa el fuerte debate sobre el comentario de Diego Brancatelli, quien comparó irónicamente la prisión venezolana El Rodeo con un mejor destino que volver a Argentina por los bajos sueldos de gendarmes, lo que generó repudio unánime por banalizar torturas y violaciones a derechos humanos.
Describen la celda de Nahuel Gallo como un espacio de 2 por 3 metros, mitad banco de cemento y mitad letrina, con solo una hora de luz diaria, torturas físicas y psicológicas, aislamiento extremo y hasta desafíos como cantar himnos nacionales ante carceleros, resistiendo consecuencias brutales durante 448 días.
María Alexandra Gómez, esposa de Gallo, relata en exclusiva su lucha incansable ante organismos nacionales e internacionales para lograr la liberación, el abrazo inicial con su marido y el emotivo reencuentro con su hijo Víctor, quien lo reconoció gritando "papi" como si lo viera diariamente, gracias a las noches de cuentos y fotos que ella le compartía.
La familia destaca la sonrisa genuina de Víctor al abrazar a su padre, transformando al niño de fastidioso a radiante, y critica duramente a "irresponsables" como Pérez Gil y Bueno que lo tildaron de espía, afirmando que tales palabras revelan la falta de empatía de quienes lavan la cara de dictaduras como la chavista.
Nahuel Gallo emerge como un héroe conmoviendo al pueblo argentino por su fortaleza, necesitando ahora paz para reconstruir su vida tras el horror, mientras el panel exige disculpas públicas y empatía humana por sobre ideologías.