Nahuel Gallo, argentino liberado de la prisión Rodeo 1 en Venezuela, describió el lugar como de tortura psicológica extrema, donde los extranjeros quedan incomunicados sin visitas ni llamadas, tratados como fichas de cambio.
Gallo, aún con secuelas mentales que lo mantienen 'encerrado' psicológicamente, evitó detallar atrocidades por no sentirse preparado, pero enfatizó el sufrimiento de los 24 extranjeros que vivieron lo mismo.
El panel destacó la huella traumática permanente en presos políticos, mencionando unos 50 extranjeros detenidos aún y cerca de 500 presos políticos totales en Venezuela, con torturas sistemáticas en centros como Rodeo 1.
Gallo enmarcó su experiencia en el conflicto mayor por el avasallamiento de derechos en Venezuela, recordando no olvidar la crisis pese a guerras globales.