El gendarme Nahuel Gallo reaparece en el edificio Centinela de Gendarmería en Buenos Aires, tras su liberación de la prisión venezolana Rodeo 1, donde sufrió tortura psicológica junto a otros 24 extranjeros.
Gallo agradece al gobierno argentino, al Ministerio de Seguridad, a su jefe y a la institución de Gendarmería por el apoyo incondicional, y relata que Centinela es su casa, donde defiende su institución y bandera, mientras pasa por estudios médicos.
Patricia Bullrich destaca las gestiones incansables del gobierno en foros internacionales y diplomacia con aliados como Estados Unidos, Italia e Israel, más el Foro Penal, para lograr su regreso el domingo pasado, con fotos familiares comiendo asado y milanesas.
Gallo describe a los presos como "extranjeros secuestrados" usados como ficha de cambio hasta el último día, con incertidumbre sobre si sería libre o trasladado, y clama por la liberación de los restantes en Rodeo 1.