España confirmó el envío de su fragata más moderna con más de 200 militares para defender el mar Mediterráneo, mientras Gran Bretaña cambió radicalmente su postura inicial y se sumó a la acción conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, tras fuertes presiones del presidente Donald Trump.
El primer ministro británico Keir Starmer explicó que la decisión inicial de no unirse se debía a opciones diplomáticas, pero los ataques iraníes con drones y misiles a 10 países vecinos alteraron la situación, priorizando la protección de ciudadanos y militares británicos en la región.
Irán responde con drones kamikazes de 400 km de autonomía y 35 kilos de explosivos, impactando en Azerbaiyán, Bahrein y Catar; además, la Guardia Revolucionaria atacó un centro de Amazon en Bahrein y un buque petrolero en Kuwait provoca derrames.
Emmanuel Macron de Francia envió un submarino previamente y ahora urge actuar para evitar que Líbano sea arrastrado a la guerra por Hezbollah e Israel, tras diálogos con Trump y Netanyahu.
Trump califica de inaceptable la sucesión del ayatolá Khamenei por su hijo y celebra el apoyo, mientras el Congreso de EE.UU. aprobó la intervención militar en votación ajustada; la capacidad misilística iraní se redujo entre 70 y 80% según autoridades estadounidenses.