Shirley, argentina radicada en Tel Aviv hace tres años y medio junto a su esposo Martín y dos hijas de 6 y 10 años nacidas en Argentina, describe su rutina diaria marcada por alarmas antimisiles y una habitación segura en su departamento ante los ataques iraníes.
Explica cómo tranquiliza a las nenas con sinceridad sin detalles gráficos, transmitiendo seguridad para que la absorban; la menor se asustaba con las alertas previas en celulares que avisan con tiempo para refugiarse, mientras realizan simulacros en escuelas y evitan exponerlas a noticias.
El Estado israelí ofrece fuerte apoyo: líneas telefónicas 24 horas en todos los idiomas, hoteles con refugios para mayores de 80 años sin acceso cercano, y subsidios económicos próximos para pequeñas empresas afectadas por cierres. Shirley destaca la presencia estatal en asistencia psicológica y contención.
Subraya la importancia de la hermandad comunitaria con vecinos para quienes no tienen familia, especialmente adultos mayores o en silla de ruedas, y relata cómo bajó al parque con sus hijas por primera vez pese a una alarma preventiva que manejaron con calma, optando por lugares cercanos a refugios para evitar riesgos en rutas.
Prefieren dosificar información a las niñas y consumir noticias por redes o WhatsApp individualmente para protegerlas de imágenes impactantes, deseando que este conflicto sea el último como la guerra de 12 días o el 7 de octubre.