El invitado Santiago Colombo regresa al programa y celebra recuperar su lugar habitual, bromeando sobre cocinar un asado juntos algún día. La producción considera seriamente la propuesta.
Colombo opina que Gran Hermano cambió su paradigma radicalmente, eliminando las plantas o participantes pasivos que no rinden ni suman al juego. Destaca que ahora prevalece la impronta competitiva donde el que no juega sale afuera.
Predice que en la próxima gala se irán participantes nominados, incluyendo una mujer, y advierte sobre no spoilear para evitar amenazas de los conductores.
La charla genera tensión juguetona cuando lo acusan de tener información privilegiada y lo amenazan con no darle más primicias.