El pastor insiste en que la infidelidad conyugal produce un desastre familiar y cierra los cielos, exigiendo confesión plena al cónyuge afectado, arrepentimiento genuino y perdón para restaurar la bendición divina, porque ocultar el pecado mantiene las tinieblas y bloquea la apertura celestial.
Refuerza que la fidelidad matrimonial glorifica a Dios, citando Proverbios 5:18 para disfrutar solo la esposa o esposo, Efesios 5 sobre la unión en una sola carne como misterio de Cristo y la iglesia, y advierte que la infidelidad de líderes mancha el nombre del Señor y daña a la grey, comparando autoridades como Eli versus David.
Cambia al mandato general de "vivir para la gloria de Dios", citando 1 Corintios 10:31 y Colosenses 3:17 de Pablo para que todo acto, palabra, pensamiento, redes sociales, fotos, likes y sexualidad honren al Señor, recordando que Ananías y Safira murieron por deshonrarlo.
Detalla cómo glorificar a Dios en y con el cuerpo, templo del Espíritu Santo per 1 Corintios 6:20, practicando santidad al rechazar inmoralidad, drogas, alcohol excesivo, tabaco, malas alimentaciones y promiscuidad, citando Romanos 13 y Romanos 6 para vivir decentemente, considerar el cuerpo muerto al pecado y entregarlo a Dios.
Anuncia formas prácticas como buenas acciones que brillen para glorificar a Dios, según palabras de Jesús.