Identifica tres tipos: fáctica por ausencia de conocimiento de la Palabra revelada, de objetivo por falta de propósito vital, y técnica por ignorar las armas espirituales como oración y ayuno.
Explica que los hijos de Dios ignoran la guerra espiritual, la oración matutina que prepara el día, la semana y el año, acelerando juicios, herencias y finanzas en tiempos económicos difíciles.
Critica la ignorancia ante brujería, hechicería, curanderismo y satanismo, que deben contrarrestarse con armas espirituales para no dejar avasallar a Dios por el infierno, y concluye con una oración expulsando espíritus de ignorancia en nombre de Jesucristo.