Un padre acude a cotizar joyas no utilizadas con Tomás para financiar el 15 de su hija, debatiendo entre fiesta o viaje, ya que sus dedos han cambiado de tamaño y las piezas ya no le quedan.
Las piezas incluyen alianzas Bulgari finas compradas en el exterior con punzón de cerámica imposibles de ajustar, y una cadena de oro amarillo tipo espiga con cierre marinero, pesadas y ostentosas.
Tomás valora las cuatro piezas en un total de 10.637.500 pesos, monto que ayuda considerablemente para los gastos, aunque el padre debe consultar con su esposa y la adolescente antes de decidir la venta.
El cliente se retira con una tarjeta para futuras cotizaciones actualizadas y elogia la trayectoria del joyero por publicidades televisivas y recomendaciones de conocidos.