Ignacio llevó a Leiva Joyas joyas heredadas de familia como dijes, anillos con iniciales, cadenita, un dije, un prendedor art deco de 1920-1939 con oro, platino, brillantes y zafiros.
Explicó que se las regalaron de chiquita su tía, abuela y hermano, y decidió venderlas pese a la resistencia familiar para cambiar el auto o comprar una casa, priorizando la casa.
El tasador destacó la rareza de las piezas, especialmente el prendedor con zafiro cabujón sin imperfecciones, ofreciendo inicialmente 1.890.000 pesos y mejorando a 1.910.000 pesos por su valor único.
Ignacio aceptó el precio tras negociar, eligió pago en efectivo y cerró la operación, saliendo satisfecha por el valor obtenido gracias a una amiga que recomendó el lugar.