El obispo castrense Monseñor Santiago Olivera se emocionó al ver una foto de gendarmería, capellanes y pueblo rezando por Nahuel Gallo en la Virgen de Luján, y agradeció la misa inspirada por inquietudes de oración.
Olivera explicó que su obispado castrense es personal, cubre Fuerzas Armadas y de Seguridad en todo el país y exterior, abarcando a vocaciones que sirven a la patria, católicas o no, con una relación personal y artesanal.
Confirmó no haber hablado aún con Nahuel para darle tiempo, como él pidió en conferencia, y destacó su amor a la patria al cantar el himno y rezar, similar al mártir Larrague, mientras criticó los atropellos a su dignidad en prisión.
Relató cómo rezaban rosarios coordinados por el país, incluso con un niño de tres años, y planean una misa de Acción de Gracias por el milagro, agradeciendo al gobierno desde el inicio.