Donald Trump enfrenta crecientes críticas internas en Estados Unidos por la guerra contra Irán, tras la derrota electoral en el estado republicano de Texas, donde un senador demócrata ganó las elecciones especiales. El panel destaca que la muerte de soldados estadounidenses en bases como Kuwait alimenta el descontento, con medios como el New York Times publicando rostros de los caídos para humanizar el conflicto.
En contraste, en Israel el ánimo popular es positivo cinco días después del inicio de la ofensiva, con encuestas que otorgan a Benjamín Netanyahu un espaldarazo decisivo. Si las elecciones fueran hoy, Netanyahu ganaría sin necesidad de coaliciones, gracias a la eliminación del líder supremo iraní Ali Khamenei y el debilitamiento del régimen de Teherán, visto como una línea roja para la paz israelí.
El timing del ataque se explica por el Ramadán, período de debilidad para los enemigos musulmanes que ayunan y están debilitados, según los analistas. Además, se detalla la coordinación estratégica entre Estados Unidos e Israel, con bases estadounidenses en Irak, Bahréin, Qatar y otros puntos atacados por Irán, mientras se menciona la financiación de la CIA a los kurdos para abrir nuevos frentes.
En medio de sirenas y bombardeos, los israelíes mantienen la rutina y celebran la festividad de Purim, similar al carnaval, con disfraces y reuniones, simbolizando resiliencia histórica ante amenazas persas como en la época de la reina Esther. Turistas corren a refugios, pero los locales reaccionan con calma ante las alertas.