Pamela Francescato reportó desde Italia una Europa dividida ante la guerra en Medio Oriente: Francia, Inglaterra y Alemania apoyan a Estados Unidos e Israel enviando aviones y naves al Golfo Pérsico, mientras España de Pedro Sánchez rechaza el uso de bases militares.
Sirenas antiaéreas suenan nuevamente en Israel, complicando la reapertura parcial del aeropuerto de Ben Gurión para vuelos entrantes, con miles de personas varadas y cancelaciones superando al COVID-19; ayer un reportero debió refugiarse en vivo.
Italia eleva alerta máxima con vigilancia en 28.000 objetivos, incluyendo Roma, Vaticano y la base de Sigonella en Sicilia, estratégica para EE.UU. cerca del Golfo; el Vaticano critica duramente con el Cardenal Parolin advirtiendo que los conflictos preventivos incendian el mundo y el Papa León XIV apelando a la diplomacia.
Giorgia Meloni aclaró que Italia no está en guerra pero ayudará a aliados con bases, mientras bolsas respiran tras días rojos por temor a inflación, nafta y energía ante el bloqueo del estrecho de Hormuz.
Jorge Morón desde Francia había mencionado despliegue de seguridad similar.