Nahuel Gallo, cabo primero de Gendarmería liberado tras 500 días de cautiverio en la prisión venezolana Rodeo 1, dio su primer testimonio público en el Edificio Centinela donde se quebró al evocar las torturas físicas y psicológicas sufridas junto a su hijo y 24 extranjeros aún detenidos.
Defendió a Gendarmería, desmintió rumores de renuncia y formó un lazo familiar con sus compañeros de encierro, a quienes pidió no olvidar. En el análisis, destacaron la operación secreta de la AFA con figuras como Luciano Nakis y Fernando Luis Lacazares, en paralelo al rol del gobierno, con contradicciones como la foto con Pablo Tobillino.
Gallo agradeció genéricamente a todas las instituciones, ONG como Foro Penal y el Estado argentino sin nombrar personas para evitar conflictos entre AFA, gobierno nacional y venezolano. Admitió no saber a dónde lo llevaban al subir al avión de repatriación.
El panel celebró su regreso, el vínculo con su esposa y hijito Víctor que visitó el canal para pedir su liberación, y reclamó la libertad de Juliano, el otro argentino preso en las garras de la dictadura venezolana.