El gendarme Nahuel, liberado tras 448 días de cautiverio en la prisión venezolana Rodeo 1, relató cómo fabricaba una bandera argentina con jabón celeste y blanco derretido para sentirse en patria, aunque se la rayaban repetidamente y él la reconstruía.
Su hijo Víctor, de 3 años, pasó más de la mitad de su vida sin verlo y rezaba todas las noches el rosario con su mamá y el monseñor Santiago Oliveira, pidiendo por su regreso. Al bajar del avión sin certeza de volver a Argentina, Nahuel se fundió en un emotivo abrazo con el niño, premiando cada oración.
En la cárcel de tortura psicológica con 24 extranjeros, Nahuel cantaba el himno nacional todas las mañanas arriesgando castigos, defendía su orgullo argentino y pensó primero en los compañeros presos que dejó atrás, inspirando a gendarmes con su temple y liderazgo.
La conductora destaca su amor probado a la patria en la frontera, critica a quienes se llenan la boca con la palabra sin vivirlo, y menciona anécdotas como la Virgen de Luján elevada a patrona de Gendarmería con cinco soles. La senadora Bullrich propone condecorarlo, y se introduce al canciller Pablo Quirno para hablar del caso.
Las relaciones tensas entre la Argentina de Milei y Venezuela agravaron su detención injusta sin causa abierta.