El canciller Pablo Quirno elogió el liderazgo y temple del gendarme Nahuel, quien durante sus 448 días de cautiverio en la prisión venezolana Rodeo 1 fabricaba banderas argentinas con jabón celeste y blanco derretido, cantaba el himno todas las mañanas y levantaba el ánimo de sus compañeros presos, a pesar de las torturas y rayones constantes en sus símbolos patrios.
Su hijo Víctor, de 3 años, rezaba el rosario con su madre y el monseñor Santiago Oliveira pidiendo su regreso. Nahuel dio una conferencia de prensa para visibilizar la situación de los demás argentinos aún detenidos ilegalmente y pidió ayuda para colombianos y muyaneses en la misma cárcel.
Quirno explicó que las detenciones son represalia del régimen de Maduro por el asilo otorgado por Argentina a la oposición venezolana, que luego ganó elecciones robadas. El gobierno de Javier Milei conoce todos los casos desde octubre y ha gestionado liberaciones en silencio, como las de Rivara, Los Valdos y otros, quedando solo Germán Giuliani por salir.
La senadora Patricia Bullrich propuso condecorarlo por su orgullo argentino en el peor de los lugares. Quirno descartó controversias como el rol de la AFA en su repatriación y priorizó la libertad de los ciudadanos.