En Gran Hermano, Juan Icar, actor tildado de planta, emerge como estratega usando su profesión para observar, llorar y generar empatía sin llevar y traer info.
Almacena datos para usar después, finge llanto para salir de sospechas y acercarse a compañeros que desconfían. En casa parece víctima aislada, pero en confesionario admite usar lágrimas tácticamente.
Su plan: actuar para jugar al afuera pese a dudas o enfrentamientos, perfilando como primer gran estratega de la competencia.