Arián, un iraní radicado en Argentina hace ocho años, denunció la falta total de derechos para las mujeres en Irán, donde no pueden expresar opiniones, deben usar velo cubriendo todo salvo los ojos y tienen restringido el trabajo. Él emigró con su mamá, hermana y hermanos para buscar libertad, dejando a su padre atrás, motivado por la opresión religiosa y la crisis económica que genera pobreza extrema.
La familia eligió Argentina tras contactos en Rosario y ahora viven mejor, sin las restricciones del velo obligatorio que su madre rechazó. Arián reveló que el 80% del pueblo iraní rechaza al régimen teocrático, surgido de una revolución que derrocó al rey pero llevó a un líder religioso incapaz de gobernar un país rico, y predijo su caída inminente por protestas internas, sin necesidad de intervención externa.
En Irán, los hombres enfrentan servicio militar obligatorio de dos años con entrenamiento para matar, armas comunes y represión brutal: criticar al régimen en redes lleva a prisión o muerte en nombre de Dios. Arián destacó protestas como la de jugadoras de fútbol iraníes que se negaron a cantar el himno en la Copa de Asia, un acto valiente pese al riesgo para sus familias en un momento de debilidad del régimen.
Actualmente, el internet está bloqueado en Irán, impidiendo comunicación con familiares como tíos y abuela, y Arián no mantiene contacto con su padre por desacuerdos. Preguntado sobre miedo por hablar, la entrevista se cortó en su respuesta sobre cómo escaparon a los 14 años.