Guillermo Franchella revela la cruda realidad de sus hijos actores, que no encuentran trabajo por la desaparición de la ficción televisiva en Argentina.
Explica que antes había unitarios, tiras diarias y semanales con mucho empleo, pero ahora no se filma nada y la televisión abierta colapsó.
Critica el intento de quitar autonomía financiera al INCAA, que se postergó gracias a Dios, rechazando la grieta y el fanatismo confrontativo.
Franchella enfatiza que no se trata de pensar diferente, sino de defender lo importante para el cine argentino.