Venezuela ofreció un avión militar directo, prohibido por protocolos, y Gallo fue repatriado vía Aerolíneas Argentinas con escala en Bogotá. Sin embargo, al regresar, el Gobierno lo aisló en el edificio Centinela bajo un debriefing prolongado de inteligencia, exprimiendo información por más de 24 horas, generando paranoia sobre una "mano negra" detrás.
La familia mostró frustración y miedo; incluso ofrecieron contrato a la pareja de Gallo para silenciarla. Pagano denunció ensañamiento: Argentina no reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta venezolana (a diferencia de Donald Trump o Giorgia Meloni), impidiendo cables diplomáticos de Cancillería y priorizando gestualidad política sobre el bienestar del gendarme.
Oscar Laborde, tildado de kirchnerista, enfrentó causa por traición al llevar carta de la madre; Pagano abrió gestiones internacionales para argentinos abandonados en zonas de conflicto como Dubái, Gaza, Irán, Ucrania y Rusia, criticando la inacción oficial.