El gobierno de Javier Milei impulsa que los 37.000 millones de dólares depositados en el sistema financiero fluyan hacia la producción mediante préstamos directos de bancos a empresas, especialmente para sectores como construcción que necesitan capital en dólares más económico que endeudarse en pesos.
Los depósitos crecieron desde 14.000 millones al inicio del gobierno gracias a blanqueos e incentivos fiscales; se debate si bancos prestarán directamente o vía mercado de capitales con títulos de deuda en dólares, requiriendo ajustes en regulaciones de la Comisión Nacional de Valores.
Ya se lanzó un bono soberano de 2.000 millones de dólares con vencimiento en octubre 2025, tasa del 6% anual, pagos mensuales en ocho licitaciones de 250 millones cada una, para canalizar esos dólares del sistema financiero hacia la actividad económica.