Los depósitos en dólares en el sistema financiero argentino pasaron de 14.000 millones al inicio del gobierno de Javier Milei a cerca de 37.000 millones actualmente, impulsados por blanqueos y la ley de inocencia fiscal.
El gobierno impulsa que esos dólares fluyan hacia el sector productivo en lugar de quedar inmovilizados en bancos, planteando dos opciones: préstamos directos en dólares de bancos a empresas, especialmente para grandes obras como rutas, o emisión de títulos de deuda en dólares vía mercado de capitales con regulaciones de la Comisión Nacional de Valores.
Esta semana se lanzó un bono por 2.000 millones de dólares, con vencimiento en octubre de 2025, tasa del 6% anual, pagos mensuales e 8 licitaciones de 250 millones cada una, para tender una alfombra roja entre los dólares bancarios y la actividad económica.
La medida busca engrosar fuentes de financiamiento para empresas que generan pesos pero necesitan capital en dólares más económico que endeudarse localmente.