El predicador compartió enseñanzas para fortalecer la fe sólida, citando la Biblia sobre despojarse de pesos, pecados y dudas para correr con paciencia la carrera cristiana.
Describió la paciencia como certeza inquebrantable pase lo que pase, comparándola con la fe pitbull, como el perro que clava sus mandíbulas y no suelta lo que muerde.
Explicó que esta fe se prende a las promesas de Dios, a lo escrito en la Biblia, y no lo suelta hasta ver el cumplimiento, usando el dicho local "no suelte el hueso".
Relató una experiencia o sueño donde personas cavaban por tesoros divinos, pero algunos abandonaban centímetros antes de encontrarlos, enfatizando no rendirse.