Francia, Alemania y Reino Unido emitieron un comunicado conjunto expresando preocupación por los ataques iraníes en Medio Oriente y reservándose el derecho a responder, lo que explica su involucramiento en el conflicto debido a las bases militares que mantienen en la región.
Reino Unido cambió su postura y autorizó el uso de sus bases en la península arábiga, mientras España disputa con Estados Unidos: el gobierno de Pedro Sánchez niega haber dado autorización para usar sus bases, pero Donald Trump insiste en que podría hacerlo sin permiso. En pantalla se muestran las bases europeas cerca del Estrecho de Hormuz, en Omán, Qatar, Baréin, Kuwait y Jordania.
Emmanuel Macron envía el portaaviones nuclear Charles de Gaulle al Mediterráneo para proteger la navegación y buques ante amenazas de hutíes o Irán, acompañado de fragatas y cazas. Keir Starmer anuncia refuerzos en bases británicas de Chipre con helicópteros antidrones y el destructor HMS Dragón. Grecia despliega fragatas Simón y Sara en Chipre tras intento de bombardeo.
Boris Pistorius, ministro de Defensa alemán, aclara que Alemania no enviará tropas ni se unirá como beligerante, pero permite el uso de sus bases por Estados Unidos y advierte a Irán contra escaladas, manteniendo comunicación con Israel y el Pentágono. Francia incrementa su disuasión nuclear como única potencia nuclear en la UE.
Estados Unidos despliega portaaviones como Abraham Lincoln y Gerald Ford, cazas y 15.000 soldados, aunque la Casa Blanca descarta por ahora tropas en Irán. La Guardia Revolucionaria iraní amenaza con cerrar el Estrecho de Hormuz, lo que Macron rechaza categóricamente.