Países europeos como Francia, Alemania y Reino Unido se involucran en el conflicto de carácter defensivo para apoyar a Estados Unidos.
El gobierno de Emmanuel Macron muestra retórica belicista, mientras el laborista de Keir Starmer adopta cautela inicial pero participa en acciones defensivas.
Chipre, isla mediterránea con bases británicas usadas como portaaviones, sufrió ataques con drones desde Líbano, dañando una pista de aterrizaje y provocando envío de buques europeos a defenderla, escalando la guerra más allá de Medio Oriente con foco en Hezbollah.
Irán advirtió a Europa no intervenir.