En el quinto día de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, el analista internacional Juan Batalini detalló que Estados Unidos atacó 2000 objetivos en territorio iraní, casi el doble de la invasión a Irak, con entre 1000 y 1500 salidas de combate que incluyen bombarderos, reabastecimiento y reconocimiento.
Desde Tel Aviv, el argentino Quique Rosenburg, radicado hace 23 años en Israel, describió las preparaciones desde enero con bolsos de auxilios, refugios con agua y radios a pilas, ante ataques impredecibles de drones iraníes profesionales que llegan a miles de kilómetros y han impactado en 11 países. Israel declaró emergencia hasta el 12 de marzo, con incertidumbre sobre la duración que podría extenderse a abril, aunque todos desean que sea lo más corta posible para evitar estrés y desgaste.
Rosenburg, trabajador social enfocado en desarrollo social, inmigrantes y empleo, criticó al régimen teocrático de Jamenei y su hijo, fanáticos que buscan destruir Israel según su constitución, mientras el pueblo iraní sufre doblemente. Batalini enfatizó que Irán, con un ejército de 610.000 hombres incluyendo la Guardia Revolucionaria, fomentaba terrorismo pese a equipo obsoleto; Israel y EEUU degradan su programa nuclear, misiles balísticos y drones en el norte y Estrecho de Ormuz respectivamente.
Rafael Grossi, director del OIEA, condenó el enriquecimiento de uranio iraní único entre países sin armas nucleares. Batalini advirtió que un Irán nuclear alteraría el equilibrio estratégico, fomentando impunidad terrorista, y que las consecuencias del conflicto durarán más allá de las semanas estimadas, con riesgos de dispersión de uranio.
Se comparó con Venezuela, donde Maduro resiste pese a presiones, pero Irán es más fanático; Siria negocia con EEUU mostrando posible moderación, aunque el hijo de Jamenei podría ser eliminado si no cede.