Israel bombardeó la reunión del Consejo de Sabios iraní, compuesto por 88 religiosos, que se reunían para elegir al sucesor del líder supremo Ali Khamenei, asesinado previamente en un ataque coordinado con Estados Unidos.
La inteligencia israelí hackeó cámaras de seguridad, tránsito y antenas telefónicas en Teherán, bloqueando comunicaciones para evitar sospechas y localizar a los líderes. Gabriel Ben-Tazgal, periodista en Israel, reveló que estaban preparados los votos para elegir al nieto de Jomeini como nuevo ayatolá, pero el ataque frustró la elección.
El golpe humilla al régimen teocrático iraní, que educa a la población en la infalibilidad de los ayatolás. Irán responde con ataques erráticos en múltiples frentes, incluyendo sunitas y aliados occidentales como Chipre, motivados por un "trance místico" de Khamenei para acelerar la llegada del Mesías.
Los misiles iraníes hacia Israel son menos que antes, sugiriendo menor capacidad. Un mapa mostró ataques a zonas civiles desde Haifa hasta Gaza, violando la ley internacional al apuntar a civiles intencionalmente.