El programa religioso inició explicando el poder de orar en el espíritu, citando al apóstol Pablo en Efesios 6:18, que exhorta a orar en el Espíritu en todo momento y ocasión.
Judas 1:20 refuerza que los creyentes deben orar en el poder y fuerza del Espíritu Santo, no en la carne, para que la oración sea efectiva y produzca resultados en el mundo espiritual.
Se contrastó la oración en la carne, descrita como flechas sin dirección, vana palabrería y repeticiones sin sentido, prohibida por Jesús, similar a los gentiles o sacerdotes de Baal que invocaban sin respuesta.
En 1 Reyes 18, los sacerdotes de Baal gritaron desde la mañana hasta el mediodía diciendo 'Baal respóndenos' sin éxito, ejemplificando oración corporal ineficaz, al igual que los efesios por dos horas.
La enseñanza insiste en cambiar al modo espiritual para que la oración no sea repetición vacía sino poderosa.