Sonia Capeica, argentina radicada hace 45 años en Nahariya, Israel, mostró en vivo su refugio antimisiles durante una alarma, destacando la puerta de acero ancha y paredes reforzadas donde pasa hasta 20 minutos por alerta, equipado con radio y televisión comprada recientemente para seguir las noticias.
Explicó el protocolo en la calle: tirarse al piso, alejarse del auto y cubrirse la cabeza si no hay refugio cerca. Sus nietos de 6 a 8 años ya corren solos al refugio al sonar la alarma, incluso durante la fiesta de Purim, donde bailaron disfrazados antes de refugiarse, manteniendo normalidad pese a los ataques de Hezbollah desde Líbano.
Los panelistas destacaron el impacto psicológico en niños y compararon con atentados como la AMIA y embajada de Israel en Argentina, criticando visiones lejanas como la de Trump. Sonia afirmó que Nahariya siempre fue blanco de cohetes, pero la familia está acostumbrada; rechazó volver a Argentina por trabajo, amigos y nietos, aunque extraña alfajores y ama a Messi.
En Israel, la TV volvió a programación normal tras días de cobertura 24/7 de guerra, y los niños entretienen en refugios con dibujos y libros. La entrevista humanizó el conflicto, enfatizando resiliencia y afectos en medio del terror constante.