La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán escala con alineamientos globales: Brasil, Rusia y China condenan el ataque estadounidense vía BRICS, mientras Argentina es el único país sudamericano que lo respalda, generando alertas por riesgos terroristas ante atentados históricos como la AMIA.
Países como Canadá, Alemania, Ucrania, Australia, India, Emiratos Árabes y Arabia Saudita apoyan a EE.UU., destacando rivalidades regionales. Ucrania asesora en derribo de drones iraníes. Bases militares OTAN proliferan: Reino Unido en Chipre, Bahréin, Kuwait y Qatar; Francia y Alemania en Jordania.
Francia aumenta producción nuclear sin detalles; España niega reabastecimiento a aviones EE.UU. y Pedro Sánchez critica dominación global, provocando amenazas comerciales de Donald Trump. El conflicto involucra fanatismos religiosos y no se descarta sucesión de Jamayne en Irán, pese a ataques israelíes.
Recordando el hundimiento del buque iraní por submarino estadounidense frente a Sri Lanka con 80 muertos, la escalada supera expectativas de cirugía limitada, impactando bases aliadas con drones iraníes.