Naim Qasem, líder de Hezbollah, acusó a Israel de iniciar una guerra premeditada contra Líbano, disfrazada como respuesta a un ataque previo del grupo chií libanés.
Qasem se comprometió a la confrontación y resistencia hasta el final, decidido a frustrar los objetivos de la agresión israelí en el tercer día de combates.
Israel avanzó a localidades del sur de Líbano como Kafar Kila y Yarun, manteniendo bombardeos contra Hezbollah, que no se rendirá según su líder.