El presidente Donald Trump enumeró supuestos éxitos militares como el hundimiento de gran parte de la flota iraní y la erosión de su capacidad misilística, aunque se cuestiona la magnitud real de estos logros, y amenazó con una ola de grandes ataques aún mayor contra Irán para presionar negociaciones, afirmando que funcionarios iraníes lo contactaron para dialogar.
Países árabes atacados por Irán, como Arabia Saudita y Qatar, se reservan el derecho a responder pero no han escalado militarmente, mientras drones iraníes Shahed 136 impactaron la embajada estadounidense y la mayor refinería saudí, generando presión para un fin rápido del conflicto por el cierre del Estrecho de Ormuz.
En Estados Unidos, el 60% de la población rechaza el conflicto según encuestas, y hay divisiones internas: el secretario de Estado Rubio justificó los ataques por presión israelí, mientras senadores advierten de entrar en zona desconocida; Trump busca una salida victoriosa amid elecciones de medio término.
Israel y Estados Unidos revelaron una planta nuclear oculta iraní para enriquecer uranio a niveles altos, confirmados por expertos de la AIEA como Rafael Grossi, quien reportó daños en Natanz sin riesgo radioactivo inmediato; Netanyahu justificó el ataque preventivo ante elecciones propias.
En Europa, Pedro Sánchez negó bases españolas para operaciones contra Irán, Macron con líderes europeos evalúa acciones directas y anuncia aumento de ojivas nucleares francesas sin divulgar cifras para disuadir amenazas, mientras la OTAN se mantiene al margen; Rusia condena tímidamente sin compromisos.