El general Sardar Ebrahim Jabari, asesor de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, declaró que el Estrecho de Hormuz está cerrado y amenazó con aniquilar cualquier petrolero que intente cruzarlo, advirtiendo que los precios del petróleo podrían subir a 200 dólares por barril debido a la escalada.
Analistas internacionales destacan que el cierre provocaría un sismo económico global, beneficiando a otras regiones petroleras pero golpeando duramente a Irán, que no podría exportar su crudo en medio de su crisis financiera. Mientras tanto, el conflicto se expande: Qatar condenó ataques iraníes con misiles interceptados en su territorio, reservándose el derecho a responder, en medio de explosiones en Doha.
Hezbollah lanzó drones y misiles obsoletos contra el norte de Israel dos días después del inicio de la guerra, provocando una respuesta israelí con bombardeos intensos en Beirut y suburbios, donde murieron al menos 31 personas y 149 resultaron heridas, apuntando a centros de comando y depósitos de armas.
Andrés Repetto informó en vivo sobre la invasión terrestre israelí al Líbano por orden del Ministro de Defensa, avanzando desde la frontera para tomar posiciones estratégicas. Además, la agencia atómica de la ONU, dirigida por Rafael Grossi, confirmó daños en la planta nuclear de Natanz sin riesgo radiactivo inmediato, mientras EE.UU. pide evacuar a sus ciudadanos de Medio Oriente y Marco Rubio justifica los ataques responsabilizando a Israel.
El conflicto regional involucra bombardeos iraníes en Arabia Saudita, Catar y bases estadounidenses, con Israel y EE.UU. intensificando operaciones en Teherán y más allá, sin final a la vista.