Donald Trump declaró que Estados Unidos está preparado para extender la guerra contra Irán más allá de las cuatro semanas iniciales, adoptando una postura de confrontación total y proyectando determinación militar sin depender de resultados rápidos.
Los panelistas discutieron el riesgo de una guerra de desgaste similar a Ucrania-Rusia, con destrucción masiva, muerte de jóvenes y migración, criticando que Europa no aprenda de guerras mundiales. Mencionaron el cierre del Estrecho de Ormuz por Irán, posible minado, ataques hutíes en Suez y ataques iraníes a bases estadounidenses en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Omán, Siria y Chipre.
La Media Luna Roja iraní reportó 787 muertos, incluidos 180 en una escuela, por más de mil bombardeos de Estados Unidos e Israel en 153 ciudades; la Organización Iraní de Derechos Humanos confirmó 742 civiles muertos. En Israel murieron 10 personas. Hezbollah envió drones y la Guardia Revolucionaria destruyó una sede en Baréin.
Ali Khamenei, líder supremo iraní desde 1989, falleció, abriendo incertidumbre sobre sucesión y política nuclear. Trump desestimó preocupaciones logísticas pese a bajo apoyo público en EE.UU. (solo 20% a favor, 13% republicanos en contra) y elecciones midterm.
Preocupan impactos globales: mercados estallarían por disrupciones en petróleo y comercio; japoneses alarmados y solo barcos rusos/chinos entran a Ormuz.