El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, elogió la acción militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, afirmando que degrada las capacidades nucleares y de misiles balísticos de Teherán, representando una amenaza para Europa. Rutte aclaró que la OTAN no se une a la campaña, liderada por EE.UU. e Israel, pero destacó el apoyo logístico de aliados europeos.
En análisis con el experto Jorge Castro, se describió a Irán en su momento de mayor debilidad en 47 años desde la Revolución Islámica, rodeado de enemigos como Hezbollah en Líbano y sin defensores. La muerte del ayatolá Ali Khamenei generó certidumbre en el alto mando iraní de que no pueden ganar la guerra ante la superioridad militar de EE.UU. e Israel.
Se mencionó la sucesión con posibles herederos como Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido y clérigo vinculado a la Guardia Revolucionaria, o Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad, ambos obligados a negociar pragmáticamente con EE.UU. para evitar el suicidio colectivo de una yihad islámica.
Francia envía el portaaviones Charles de Gaulle a la zona, decisión de Emmanuel Macron en apoyo a Emiratos Árabes Unidos agredidos por misiles iraníes, marcando un cambio hacia el poder real sobre la burocracia europea. Alemania, vía canciller Friedrich Merz, respaldó a Donald Trump en la Casa Blanca.
Esto se suma a los ataques iraníes que hirieron a cinco personas en el centro de Israel por metralla en Tel Aviv, con dos en estado moderado, mostrando el impacto en zonas urbanas además de bases militares.