La adolescente de 14 años que trincheró la escuela Marcelino Blanco en La Paz, Mendoza, el 10 de septiembre pasado, reveló tras cinco meses que actuó por abusos sexuales reiterados del celador, un funcionario público con rol de guardador.
La nena deambulaba armada con una pistola 9 milímetros de su padre, comisario retirado de San Luis, durante 5 horas y media, disparó al aire y buscaba al celador que ese día tenía franco, según reconstruyó la investigación.
La víctima, con tratamiento psicológico por bloqueo emocional, tardó meses en confesar el secreto terrible ante el equipo interdisciplinario de la escuela, destacando la importancia de asistentes sociales y psicólogos para detectar estos casos.
La fiscal de delitos sexuales Laura Nieto investiga la reiteración y gravedad: si es abuso con acceso carnal agravado, el celador enfrenta 8 a 20 años de prisión; si ultrajante, 6 a 15 años. El detenido podría declarar en Cámara Gesell.
Expertos advierten que el celador era un 'lobo en corral de ovejas' y podría haber más víctimas, mientras la Justicia mendocina profundiza detalles clave como la búsqueda infructuosa de la nena ese día.