Javier Milei comete una grave violación institucional al actuar como jefe del Poder Judicial y anticipar fallos no resueltos, frente a los tres poderes del Estado en el Congreso.
Panelistas condenan que el presidente naturalice esta conducta prohibida por el artículo 109 de la Constitución Nacional, exigiendo que el Poder Judicial responda con dignidad y no tolere la intromisión.
Critican el discurso de Milei como guionado para generar emocionalidad negativa y desprecio hacia la oposición, sin anuncios ni ideas nuevas a dos años de gobierno, mostrando agotamiento político.
Señalan una interna en el Ministerio de Justicia por el sucesor de Cúneo Libarona, y que Milei se siente atrapado en un callejón económico sin salida, derivando en enojo y falta de propuestas concretas.