Carlos Pani destaca el alineamiento escenográfico y simbólico de Javier Milei con Donald Trump, inédito en Argentina, que supera alineamientos previos con EE.UU. o Reino Unido. Milei abrió sesiones ordinarias a las 9 de la noche, como el Discurso de la Unión en Estados Unidos, y usó un atril con presidentes de Cámaras atrás, evitando sentarse junto a Victoria Villarruel, a quien acusa subliminalmente de golpista.
En su asunción, Milei reprodujo la estética norteamericana solicitando banda y bastón frente a la multitud, aunque Cristina Kirchner rechazó por el calor. Pani señala que Milei imita una presidencia trumpista, caracterizada como populismo de derecha, pero difiere en política comercial: defiende libre comercio contra el proteccionismo de Trump.
El Financial Times critica a Trump por su defensa proteccionista de empresas americanas, mientras Milei promueve apertura en contramano del cierre global actual, similar a Carlos Menem pero en contexto opuesto. Pani concluye que opositores ven similitudes en defensa de intereses de EE.UU.
El análisis de Pani subraya que Milei salvó su gobierno gracias al apoyo implícito de Trump, extendiendo el alineamiento a modelo político.