Javier Milei protagonizó un show en la Asamblea Legislativa insultando a opositores: llamó chorra a Cristina Fernández de Kirchner, Chilindina Trosca a Miriam Bregman, oligarca vestido de pordiosero a Juan Grabois, Pedrita y Don Chatarrín a otros, además de chorros, ignorantes y asesinos.
El discurso duró más de una hora y media, con improvisaciones fuera del texto preparado de 53 hojas, tocando temas como el caso Nisman y criticando al kirchnerismo por mentiras y corrupción.
Panelistas defienden el estilo de Milei: me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar, argumentando que rompió con la corrección política que arruinó Argentina, cantándole la verdad al peronismo por primera vez sin filtros institucionales.
Critican la hipocresía opositora que etiquetaba a Macri como dictador sin quejas por formas, y celebran que Milei exponga a políticos corruptos que extorsionan con paros como el de neumáticos, beneficiándose a costa de los argentinos.
El tono es de ruptura total: Milei corre al peronismo por narrativa y oralidad, priorizando el fondo sobre las formas.