Andrea del Boca impone orden en la cocina de Gran Hermano, limitando huevos a siete por persona semanal y exigiendo colaboración en tareas como lavar platos, lo que genera roces con participantes como Janina Cili.
El panel defiende su rol de jefa ante críticas, destacando conflictos por limpieza y comida sobrante en un 'bodegón' improvisado.
Juli Poggio, ex participante, elogia a su hermana Lola que ingresó a la casa, describiéndola como piola, inteligente, madura pese a su juventud, buena persona que se planta con opiniones y promete romperla en un ambiente picante con egos y fandoms.
Juli destaca la sorpresa de Lola con la entrada de Andrea del Boca, a quien probablemente no conoce personalmente, y espera que Lola gane su propio público más allá de su fandom familiar.
En la conexión, comentan la expresividad de Lola al caminar 'como Bambi', y surge anécdota humorística de un caniche incómodo que intenta escapar, recordando una historia trágica de un caniche atropellado por desesperación.