Andrea del Boca asume el rol de jefa en la casa de Gran Hermano, organizando la cocina y limitando el consumo como los huevos a siete por persona por semana, generando roces con otros participantes.
El panel destaca conflictos como el bodegón de la comida sobrante, discusiones por limpieza y reglas estrictas, donde Andrea se posiciona como la dueña que exige colaboración de todos en tareas como lavar platos.
Defienden su actitud ante críticas de Janina Cili y otros, argumentando que impone orden necesario en un reality con 42 personas, mientras esperan reemplazos para Divina y Lucía como Marian Farha o Camilota.
Analizan la estrategia de Telefe de incluir mediáticos como Andrea para generar show desde el inicio, evitando el arranque moroso, y notan su tensión con Eduardo, pese a su historial externo.
Comparan con el pasado de Andrea, resistida por su ideología política kirchnerista que divide audiencias, similar a casos como Pablo Echarri en producciones de Telefe.