La asamblea de 88 expertos iraníes, clérigos seleccionados tras filtros estrictos para garantizar el purismo del régimen teocrático, se reunió en un edificio que fue atacado y destruido, dejando en duda cuántos sobrevivieron.
Este órgano, comparable al cónclave papal, elegía al líder supremo tras la eliminación de Khamenei en un ataque israelí. Los conductores cuestionaron la falla de seguridad al reunirlos juntos en plena guerra, sin optar por Zoom por temor a intervenciones.
Según los artículos 107 y 111 de la Constitución iraní, debían elegir rápido al sucesor, pero optaron por una sucesión dinástica nombrando al hijo de Khamenei, lo que genera dudas sobre un cambio de régimen dentro del régimen teocrático.
Los analistas ven esto como simbólico para mantener el nombre Khamenei o un giro hacia dinastía, distinto a elegir un clérigo religioso tradicional.