Marcela Pagano, diputada independiente, reveló su gestión diplomática parlamentaria para repatriar al gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela durante más de un año, iniciada a pedido de la familia. Contactó a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, vía Oscar Laborde, quien facilitó el vínculo con Delcy Rodríguez. Venezuela mostró disposición a liberarlo y propuso un avión militar, pero prohibiciones aéreas lo impidieron.
Frente a obstáculos logísticos, un asesor de Delcy sugirió usar un avión de la AFA en negociaciones paralelas con la FIFA. Claudio Tapia prestó el avión para un vuelo directo, evitando riesgos en tránsitos. Pagano denunció que el gobierno argentino obstruyó el viaje de la madre y gestiones previas, priorizando política anti-Venezuela sobre el bienestar del gendarme, pese a que le convenía criticar al régimen chavista.
Tras aterrizar de madrugada, Gallo enfrentó protocolos humillantes: obligaron a su pareja y bebé a separarse, lo vistieron de uniforme ante su jefe y lo retienen hace más de 24 horas en el Edificio Sentinela para un debriefing intenso, exprimiendo información por paranoia gubernamental. Pagano acusa lavado de cerebro para que no revele el abandono estatal, y critica la inoperancia en Cancillería post-Diana Mondino.
Figuras como Patricia Bullrich y Montioliva sabían de las gestiones pero bloquearon, usando políticamente a la víctima. Pagano anuncia más gestiones por argentinos varados en zonas de conflicto como Gaza, Ucrania, Irán y Dubái, abandonados por el gobierno de Javier Milei.