Más de 500 familias evacuadas del complejo Procrear en Parque Patricio enfrentan la clausura total del edificio después del derrumbe de la losa del estacionamiento subterráneo cerca de las 4 de la mañana, un estruendo que despertó a todos en pijama y generó pánico generalizado por temor a un colapso mayor. Filtraciones crónicas de agua ignoradas durante años por el administrador Julio Fernández provocaron denuncias reiteradas de los vecinos, quienes lo acusan de negligencia extrema y de no contestar el teléfono ni en emergencias pasadas ni ahora.
La policía de la Ciudad organiza el ingreso por torres (A, B, C, D) para que un integrante por familia retire pertenencias esenciales como remedios, ropa y bastones, acompañados por bomberos, ya que no hay luz, agua ni gas. Autoridades como Defensa Civil, Guardia Urbana, Edesur (que cortó la electricidad preventivamente) y la Defensoría del Pueblo contienen a los afectados, ofreciendo ayuda psicológica por el trauma vivido, mientras peritos analizan la estructura para determinar riesgos de derrumbe en otros sectores.
Vecinos relatan el caos inicial: vidrios estallados, gritos de "¡se cae todo!", salida apresurada sin tomar nada, y confusión total porque ocurrió mientras dormían. El edificio quedó clausurado hasta nuevo aviso por falta de habitabilidad segura, dejando a familias sin saber dónde dormir, recurriendo a parientes o amigos. Todos agradecen estar vivos, pero exigen responsabilidades judiciales por la tragedia evitable.
El administrador Julio Fernández, que vive en el lugar, es señalado por su "grado de irresponsabilidad" en la vida cotidiana de los residentes, desde ascensores atascados hasta roturas sin resolver. Mientras, vecinos de edificios contiguos colaboran y observan horrorizados el hueco en el patio interno donde jugaban los niños, destacando la suerte de que no ocurriera en horario pico.