Nahuel Gallo, el argentino detenido 500 días en Venezuela bajo condiciones de lesa humanidad, fue liberado gracias a la intervención directa de Estados Unidos el 3 de enero, pese a que Nicolás Maduro sigue en el poder y sin relaciones diplomáticas de Argentina con ese país.
El canciller Pablo Quirno defendió la gestión de la Cancillería argentina mediante presiones a aliados internacionales, pero admitió que sin la acción de EE.UU. nada habría sucedido, y criticó a los amigos argentinos del chavismo que permitieron el cautiverio prolongado.
Opositores como el exembajador Oscar Labor cuestionaron la eficiencia de la Cancillería, señalando falta de coordinación con la embajada estadounidense y limitaciones discursivas del gobierno actual.
En el programa, criticaron a figuras opositoras por hacer "leña del árbol caído", revelando que Quirno se enteró de la liberación por un tuit de enemigos del gobierno como la AFA, lo que generó shock interno y se presentó como mala noticia política aunque excelente para Gallo y su familia, que sufrió la pérdida de momentos con su bebé.
Los panelistas repudiaron a los políticos "lacras" que priorizan ideologías sobre la alegría nacional por el regreso del compatriota.