Gastón Trezeguet, exparticipante del primer Gran Hermano argentino en 2001, relata en el programa cómo ingresó al reality con 21 años durante el corralito económico, aislado de las noticias confusas del exterior por los productores, en un experimento total para todos.
El panel discute la cocina como posición estratégica clave en la casa, con control total sobre accesos y vista a todo, pero también ideal para esconderse del juego. Critican a las plantas como Lucero y destacan la placa planta activada este año para mayor diversión.
Enfocan en Andrea del Boca, quien dejó la cocina por estrategia al volverse demasiado mandona y controladora, soltando su carácter ante desafíos. Comparan su estilo educado y polar con el directo de Janina Ciri, elogiando el casting que mezcla generaciones y atrae audiencias diversas.
Hablan de egos de influencers y famosos, rechazos a participantes exigentes, y predicen confrontaciones cara a cara. Mencionan momentos de Brian Sarmiento, Carminia, Daniela y estrategias de ninguneo, notando que el público disfruta más los malos que los buenos.
Andrea habla al público a través de confesionario sin confrontar directamente, mientras jóvenes como la Ciri pican sin nombrarla. El panel ve potencial en fieras dormidas como Pincoya o Sipio para futuros choques.