El investigador Christophe Lafache desclasificó documentos que prueban el uso sistemático de gases tóxicos por el ejército francés contra guerrilleros argelinos en cuevas durante la guerra de independencia desde 1954. Soldados como Jean Bidélon y Armand Casanova confiesan haber participado en operaciones donde helicópteros lanzaban granadas y botes de gas CN2D para asfixiar a los rebeldes. Enfrentamientos en cuevas grandes dejaron muertos soldados, animales, mujeres y niños, y aún hoy persiste el olor a gas.
Descendientes como Mohamed Jayame Saud relatan testimonios de combatientes; algunos conocían el gas, otros sufrieron napalm y efectos lacrimógenos. Se describe como política de tierra arrasada ante la derrota política francesa. En marzo de 1962, Charles de Gaulle firmó los acuerdos de Evian con el gobierno provisional argelino, pero bajo secreto Francia conservó la base B2 Namus para pruebas químicas y biológicas post-independencia, como reveló Pierre Mesmer.
Olivier Lepic, autor del informe francés para la Convención sobre Armas Químicas de 1993, critica el secretismo de archivos que oculta historia más que tecnología. Veterano Yves Carnino lanzó botes de gas en cuevas, exponiéndose él mismo; sufre bronquios dañados y endurecimiento pulmonar, pero el Ministerio de Defensa negó su pensión por 15 años, alegando secreto de Estado, hasta reconocer heridas de combate.
Familias argelinas lloran desaparecidos en cuevas selladas por gases, con cuerpos aún atrapados bajo rocas. Exigen a Francia reconocer crímenes. El uso de humos tóxicos contra refugios en cuevas data de inicios de la colonización, llamándose "ahumamientos".