El investigador Christophe Lafache desclasificó documentos que prueban el uso sistemático de gases tóxicos por el ejército francés contra guerrilleros argelinos en cuevas durante la guerra de independencia desde 1954. Soldados como Jean Bidélon y Armand Casanova confiesan haber participado en operaciones donde helicópteros lanzaban granadas y botes de gas CN2D para asfixiar a los rebeldes. Enfrentamientos en cuevas grandes dejaron muertos soldados y animales, con familiares aún buscando cuerpos décadas después.
Veteranos franceses sufren secuelas físicas por exposición al gas, mientras argelinos describen horrores como rocas cayendo sobre combatientes atrapados y cuerpos irreconocibles. En los años 70 se recuperaron algunos restos, pero muchos permanecen en las cuevas devastadas.
Historiadores demostraron que Francia cometió crímenes de guerra como tortura, ejecuciones sumarias y uso de sustancias químicas en la llamada guerra de Cuevas. Prácticas de "ahumamientos" datan de la colonización inicial, con oficiales describiendo cadáveres en convulsiones y sangre brotando de bocas. Tras el silencio post-gaseo, las grandes naciones deben reconocer sus errores, urge el informe.
Un poema dedicado a la cueva de Ushetú en 1962 marca el fin de combates, pero las heridas persisten.