El pastor continúa su sermón basado en Job 22, enfatizando que las decisiones diarias por la santidad generan una vida bendecida e iluminada por Dios. Cita las 70 resoluciones de Jonathan Edwards a los 19 años, quien se disciplinó para crecer en piedad y semejanza a Cristo, rechazando la relajación espiritual y la desobediencia.
Recuerda sus propias resoluciones de juventud con su esposa bajo un mástil en Rosario, comprometiéndose a una vida de intimidad y servicio para glorificar a Dios, no al hombre. En 2015 ampliaron esa decisión para hacer la obra de Dios a su manera y gloria, animando a los fieles a priorizar la aprobación divina sobre el aplauso humano.
Insiste en que la santidad personal es esencial, requiere disciplina diaria como oración y ayuno, y no es opcional sino básica para todos los creyentes. Advierte contra las mentiras del diablo que equiparan obediencia con desobediencia, citando a Pablo que se autodisciplinaba para no ser descalificado.
De cara al nuevo año, propone siete decisiones transformadoras: 1) perseguir la gloria de Dios en todo; 2) ordenar la vida con Dios primero y fidelidad intransigente; 3) realizar una auditoría espiritual; 4) buscar incansablemente la santidad; 5) priorizar lo espiritual sobre lo intelectual, criticando la idolatría del éxito profesional sin temor a Dios.
Subraya que nada supera la vida espiritual: invertir en temer al Señor asegura bendición, mientras que renunciar al pecado en todas sus formas es clave, rastreando corrupciones y confesando.