El pastor Jaime de Amorim prosigue su enseñanza sobre Efesios 2, afirmando que Dios dio vida a la humanidad juntamente con Cristo, quien pagó el precio en la cruz y despojó al diablo de su autoridad en el infierno. Explica que quien cree será salvo al instante, justificado y perdonado, pero advierte que sin arrepentimiento y aceptación de Jesús no vale.
Detalla que Dios resucitó a los creyentes con Jesús y los hizo sentar en lugares celestiales, liberados como hijos de Dios. Insiste en que las personas ocupadas deben dedicar tiempo a Dios y la Biblia para reivindicar sus bendiciones, evitando las manos del enemigo y preparándose para el paraíso mediante el uso por Dios en la tierra.
El pastor ora agradeciendo a Dios por las palabras y el crecimiento espiritual de la congregación, entra en batalla espiritual uniendo fe, ordena al mal salir y llama a acérquese a Dios misericordioso. Reza por liberación de endometriosis, crisis de ansiedad, ataques de pánico, conflictos mentales, tristeza, pensamientos confusos y opresiones malignas por brujería o magia.
Proclama que Jesús llevó enfermedades y dolores, por sus llagas fuimos curados, pide poder y alegría, afirma victoria sobre cáncer, enfermedades autoinmunes y males orgánicos. La congregación regocija y recibe bendiciones en el nombre de Jesús.